Cuando la música cura

Elba Bonet

Por: Elba Bonet

Dicen que hay canciones que llegan justo cuando más las necesitamos. Que a veces no son solo melodías, sino refugios. Este fin de semana entendí por qué.

Fui al concierto más especial de mi vida. No solo porque compartí esa noche con amigos que quiero mucho, sino porque era de uno de mis artistas favoritos: Carin León.

Lo que comenzó como una salida divertida se transformó en una experiencia profundamente emocional. A través de sus letras, Carin ha sido para mí más que un cantante; ha sido una especie de terapeuta que, sin saberlo, me ha acompañado en días difíciles. Sus canciones se han convertido en un espacio donde puedo sanar, declarar y reconciliarme con lo que siento.

En El Campín, rodeada de miles de personas, lloré, canté y vibré a todo pulmón. Sentí que cada palabra tenía un propósito y que la emoción era compartida. Esa es la magia de la música: nos iguala, nos hermana, nos recuerda que todos hemos amado, perdido y vuelto a empezar.

De regreso al aeropuerto, viví un momento que me confirmó todo esto. El conductor del Didi me contó que su hija había estado en coma inducido luego de un ataque del que milagrosamente sobrevivió. Días antes, él le había dedicado la canción “Ahí estabas tú”. Después del accidente, decidió ponérsela, y al día siguiente ella despertó con lágrimas en los ojos.

Mientras lo escuchaba, entendí que la música no solo acompaña, también cura.

La música es el lenguaje universal del alma. Nos conecta con lo que fuimos, con lo que somos y con lo que todavía duele. Nos enseña que, a través del arte, también se puede sanar.

Al tiempo que disfrutaba a Carin, una amiga escuchaba a Kany García en un concierto en Santa Marta y me dijo que escuchó Puta Madre y pensó en mi, “que yo estoy en mi mejor etapa”, tal vez sea cierto, lo seguro siguiendo con esa canción es que a cada rato “el espejo me dice guapa”….Y me quiero y me sacudo y lo malo es un TBT.

Por eso, no dejen de ir a ese concierto que sueñan, de cantar esa canción que les mueve el corazón, de dejarse tocar por una melodía.

Porque, como dice Carin León:

“Ahorita estamos, mañana quién sabe, el presente es lo que hay.
No tengo tiempo pa’ ponerme negativo con la vida.
Hoy le doy gracias a mi Dios por entregarme un día más.”

Y sí, hoy estamos. Y si estamos, hay que sentir.

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