Una vez finalizado el proceso de inscripción de candidatos a la Cámara por el departamento del Cesar, ya se conocen los nombres de quienes, hasta la fecha, aspiran a una curul en el Congreso. Aunque aún falta el periodo de modificación —que finalizará el 15 de diciembre—, todo está casi definido. En el Cesar serán pocos los cambios, aunque fuentes de alta credibilidad me confirmaron que podrían presentarse ajustes en la lista Liberal y en el Frente Amplio.
Es justamente sobre este último tema al que me voy a referir. Desde antes lo había advertido: buscaban unificar con el Pacto Histórico, pero eso nunca ocurrió. El Pacto decidió ir con lista cerrada, encabezada por Alexandra Pineda, y al Frente Amplio le tocó inscribir su propia lista. Así quedó conformada:
Luis Fernando Quintero Calderón —hijo de “Chichí” Quintero, exalcalde de Codazzi—, Omar Enrique Benjumea Ospino, Guido Alberto Verdecia Montero y la excandidata a la Alcaldía de Valledupar Lina De Armas.
Aterrizando la situación a la realidad: sin Alexandra Pineda, el panorama se les complicó, y las cuentas no les dan. No porque Pineda sea un cúmulo de votos, sino porque la palabra “Pacto Histórico” encierra el proyecto político construido alrededor de Gustavo Petro. El elector identifica la marca, la narrativa y la fuerza del movimiento. En las elecciones pasadas, la gente votó por el Pacto, no necesariamente por los candidatos inscritos.
No es un secreto que, en aquella consulta, manos azules le dieron un empujón a Pineda; aun así, lograron 55.255 votos. Interesante cifra, pero insuficiente para alcanzar una curul. Y es que ponerse de acuerdo en política es lo más complejo, aún más dentro de los sectores alternativos.
El famoso Frente Amplio aspiraba a que, sumando sus votos con los del Pacto, podrían pelear una curul. Pero ahora el panorama cambió. Y tendrán que ir alistando los flotadores, porque el Guatapurí los espera.
¿Por qué? Porque el Frente Amplio le resta votos al Pacto y el Pacto al Frente Amplio. Una división que los perjudica a ambos. No alcanzarán el umbral. Con la boca pueden decir cualquier cantidad de votos, pero en las urnas es distinto: allí solo cuenta el voto real del ciudadano.
El Chichismo la tiene dura esta vez. Tras pasar por Cambio Radical y por el Partido Liberal, ahora lograron colarse en el Frente Amplio con Luis Fernando Quintero, aferrándose a la esperanza de que Pineda se uniera. Pero eso no sucedió. Y la angustia ya comenzó a asomarse.
Tanto así, que se habla de que en la modificación podría ingresar el incansable Arturo Calderón. De la lista, tal vez Omar Benjumea conserve parte de su capital político como exalcalde; Lina De Armas podría rescatar algo del respaldo que obtuvo en su aspiración a la Alcaldía; pero de Verdecia poco se sabe, y parece ser el “relleno”, quien sería reemplazado por Calderón.
Lo cierto es que, estadística y políticamente, las cuentas en el Frente Amplio no cuadran, y esa fractura se lleva por delante al Pacto Histórico. Ambas listas tendrán que acudir a una estrategia política y digital muy agresiva para intentar consolidar más de 60 mil votos que les permitan aspirar a una curul.
Por ahora, que vayan buscando un flotador… porque el Guatapurí los espera.
Por. Arturo Alfaro Cujia



