La política es dinámica y cambiante. Basta una fotografía hoy para no reflejar lo que ocurrirá mañana. Para quienes conocemos la política desde adentro, esto es completamente natural; para quienes la observan como simples espectadores, cualquier movimiento se convierte en escándalo y genera revuelo.
Decisiones como las que tomaron Los Quinteros, ajustando su rumbo político según sus intereses, hacen parte del juego democrático. Pero ese no es el caso que hoy nos ocupa. Centrémonos en lo que realmente quiero contarles: por qué el Cesar se viste de azul y rojo, mientras Gumer De La Peña se siente angustiado.
He tenido la oportunidad de recorrer gran parte del sur y el centro del Cesar. Quienes me conocen saben que disfruto hacerlo en cada proceso electoral, porque solo así se puede tener una idea clara de lo que realmente está ocurriendo, de lo que piensa la ciudadanía y de cómo se mueven los líderes sociales y políticos en el territorio. Además, observar las tensiones internas de los partidos es clave: esas realidades no mienten, sacuden a los candidatos y obligan a los estrategas a replantear sus planes.
Muchos pensaron que, por venir del sur del departamento, Gumer De La Peña tendría una fortaleza natural en esa parte del territorio y que su nombre estaría firmemente posicionado en el radar ciudadano. Sin embargo, basta con recorrer el sur y el centro del Cesar para entender que la realidad es otra.
¿La razón? Dos nombres: Alfredo “Ape” Cuello y Mello Castro González.
En el papel, Ape Cuello cuenta con el respaldo de más de 12 alcaldes aliados, además de líderes políticos y sociales que se han subido al llamado “bus azul”. A esto se suma una estrategia sólida y constante en redes sociales, que ha logrado conectar emocionalmente con muchos cesarenses. Esa presencia se traduce en vallas, pendones en viviendas, reuniones masivas, caminatas y una intensa actividad política visible en sus plataformas digitales. Todo esto, inevitablemente, ha ido desdibujando a Gumer De La Peña en el territorio.
Pero quizá el factor con el que Gumer no contaba es Mello Castro. Un nombre que, apenas empezó a sonar con fuerza, provocó temblor en otros sectores políticos, incluidos Los Quinteros, quienes salieron apresurados de la lista liberal, intentaron consolidarse en el Frente Amplio, luego se retiraron y finalmente aterrizaron en el Pacto Histórico.
No es un secreto que, antes de la aparición de Mello Castro, De La Peña avanzaba “en burrito”, como se dice popularmente. Pero una vez Castro entró en escena, el panorama cambió drásticamente: lo que había sido tranquilidad se convirtió en desilusión y tormento para Gumer.
Castro ha recibido respaldos claros desde la casa de gobierno departamental y ha intensificado movimientos y reuniones políticas en distintos municipios del sur y centro del Cesar. La balanza, sin lugar a dudas, se ha inclinado a su favor. De buena fuente sabemos que, tras la aparición de Mello Castro, comenzaron las llamadas, las incomodidades y las insatisfacciones, pero nada de eso ha cambiado el rumbo de la campaña.
El golpe más fuerte para De La Peña fue la llegada de Viviana Monsalvo a la campaña de Castro. No solo eso: en los pasillos del Palacio Departamental casi no se escucha otro nombre distinto al de Mello Castro; el de Gumer aparece apenas de manera marginal.
Para agravar aún más el panorama, Libardo Cruz, integrante de la lista conservadora, viene trabajando con fuerza en el sur y centro del Cesar, restándole una cantidad significativa de votos a Gumercindo. Según fuentes confiables, se realizaron varias reuniones para intentar que Cruz se hiciera a un lado, pero su postura fue clara: su rival no es Gumer, sino Kaleb. La respuesta fue contundente: “Desmonte usted; acá existen opciones, y en la próxima tendrá la oportunidad”.
Si revisamos el escenario con frialdad, Gumercindo De La Peña tiene razones de sobra para estar angustiado y desilusionado. El respaldo de la casa de gobierno ha sido mínimo y la inclinación hacia Castro es evidente. A esto se suma la fortaleza de Libardo Cruz en el territorio, lo que le resta oxígeno político en el sur y centro del departamento.
Otro factor clave es Valledupar. Tanto Ape Cuello como Mello Castro parten con una base electoral sólida y una estructura fuerte en la capital del Cesar, algo que Gumer no ha logrado consolidar. El desespero es tal que recientemente se filtró un audio en el que un líder político contacta a dirigentes de otras campañas para llevarlos al proyecto de De La Peña, presuntamente ofreciendo mejores condiciones económicas para respaldarlo.
El panorama para Gumer De La Peña es incierto y preocupante. Más aún cuando el Pacto Histórico tiene opciones reales de obtener una curul y cuando sus contrincantes directos, Mello Castro, Libardo Cruz y Kaleb, hoy aparecen, según la fotografía electoral actual, bastante lejos de Gumercindo De La Peña.
El Cesar, mientras tanto, ya parece haberse vestido de azul y rojo.



