No estaba muy alejado de la realidad el autor de la canción la Ceiba del Puerto Camilo Namen cuando afloraba su pesadumbre por la extinción de un árbol y que transmitía en uno de sus versos “Lo que, si me dio sentimiento y con sentimiento lloré, fue que se cayó la ceiba del puerto, la que fue testigo de hace tiempo de las travesuras de mi niñez” ¿Que puede representar un árbol para un ser humano o para una población en general?
Y es que no me estoy refiriendo a los beneficios que este puede llegar a producir, entre los cuales puedo mencionar; la producción de oxígeno, la regulación del clima, conservación de la biodiversidad, ciclo del agua, prevención de la erosión, purificación del aire, iconos culturales, bienestar mental, legado para las futuras generaciones, sustento de vida, regulación de los ecosistemas, creación de recursos para la vida, sino también a la conexión y el arraigo que pueda generar con la comunidad, las vivencias y recuerdos que se desprenden de está.
No existe en la actualidad en Valledupar un censo real que cuantifique y determine el número de árboles que hay en nuestro territorio, lo que sí se puede mencionar es la cantidad promedió que se han venido talando en los proyectos de infraestructura que se han ejecutado en los últimos años en la ciudad, entre los cuales se pueden destacar:
Por lo menos 15 árboles de caucho en la construcción del Avenida Simón Bolívar realizada por el SIVA en el año 2015, 5 árboles de caucho en el Centro Cultural de la Música Vallenata; se avaló por parte de Corpocesar la muerte de más de 174 árboles adultos de diferentes especies entre 10 y más de 50 años de vida, entre las 4 obras que se ejecutaron en el lote que pertenece al Inspetcam, recientemente en la Galería Popular 11 árboles de diferentes especies y en la actual obra que se realiza en la Avenida Simón Bolívar ya se han talado varios árboles de caucho en diferentes puntos de la ciudad y no se conoce aún el número total de los que van a ser deforestados.
Pareciera que un proyecto tiene que ir de la mano de manera obligatoria con la tala de árboles, prima la posibilidad de los comerciantes de vender sus productos o mejorar la visibilidad de sus negocios por encima del bienestar general, ¿En donde se encuentran entidades como Corpocesar estableciendo limites?, no hay una regulación a los contratistas y a las entidades territoriales para que no abusen de su poder y puedan hacer con nuestro arbolado urbano lo que a bien les plazca.
Somos la primera generación que siente los efectos del cambio climático y la ultima que puede hacer algo al respecto, invito a todos los actores del municipio a generar acciones para proteger nuestra riqueza natural, no solo sembrar sino cuidar los que actualmente existen, cuando se tala un árbol se genera la pérdida de un conjunto ecosistémico para la vida y quienes hacen parte de las entidades que regulan el accionar de la comunidad deben ser ejemplo para cada uno de sus habitantes.
Por. Juan Pablo Cuello Diaz



